Hermanitas de los Desvalidos.
Hermanitas de los Desvalidos.
Hermanitas de los Desvalidos.
Hermanitas de los Desvalidos.
Sede Barranquilla, Hermanitas de los Desvalidos.
Sede Belén, Hermanitas de los Desvalidos.
Sede Barranquilla, Hermanitas de los Desvalidos.
Sede Belén, Hermanitas de los Desvalidos.
Sede Belén, Hermanitas de los Desvalidos.
Sede Salgar, Hermanitas de los Desvalidos.
Sede Salgar, Hermanitas de los Desvalidos.
Sede Belén, Hermanitas de los Desvalidos.
Voluntarios, Hermanitas de los Desvalidos.
Voluntarios, Hermanitas de los Desvalidos.
Labor de las Hermanitas de los Desvalidos.

Vocación

Naturaleza Y Misión De La Congregación

El espíritu del señor está sobre mí,
porque me ha ungido para anunciar
a los pobres la Buena Nueva.

L. 4, 18

  1. Las Hermanitas de Los Desvalidos somos una Congregación religiosa laical cuyos miembros buscamos la mayor gloria de Dios, mediante la profesión de los consejos evangélicos y hacemos la experiencia de amor a Cristo, en los hermanos, sirviendo a los más desvalidos: a los que materialmente no tienen nadie ni nada en qué apoyarse.
  2. Este fin apostólico de nuestra vocación lo realizamos comunitariamente: el bien que cada una hace es el bien de la comunidad, testimonio en medio del mundo de la Misericordia del Padre y del Amor compasivo del Corazón de Cristo que en nosotros obra el Espíritu Santo.
  3. Por la universalidad de nuestra misión por nuestra voluntad de ir hacia los más pobres, aún en tierra de misión propiamente dicha, las Hermanitas de Los Desvalidos nos consideramos misioneras.
  4. Todas las Hermanitas formamos una misma familia: Todas hemos recibido el mismo Bautismo y hemos sido objeto del mismo amor de Dios que nos llamó a su servicio; así, todas gozamos de los mismos derechos y obligaciones.

Vida consagrada

Si alguno quiere venir en pos de mí,
niéguese a sí mismo, tome su
cruz y sígame.

Mt 16, 24

  1. Por nuestra consagración religiosa, las Hermanitas de Los Desvalidos queremos responder libre y amorosamente a la llamada gratuita de Dios, mediante la profesión de los consejos evangélicos de castidad, pobreza, obediencia y servicio a los más pobres.
  2. El amor y fidelidad de Dios será fuerza en nuestra vida de consagradas. Por Él queremos vivir la realidad de nuestra profesión, con alegría y fidelidad, recordando siempre que la llamada de Dios se renueva cada día y hasta el fin de la vida.

La Oración en Nuestra Vida

Orad no por el alimento perecedero,
sino por el alimento que permanece
para la vida eterna.

Jn. 6, 27

  1. Las Hermanitas, bebiendo en los manantiales de la espiritualidad cristiana, hemos de cultivar con interés constante el espíritu de la Oración y la Oración misma. En ella buscamos la Voluntad de Dios y la manera de cumplirla.
  2. María Inmaculada, modelo de vida contemplativa, impulsa nuestra vida a la continua unión con Dios y al perfecto servicio a los hermanos. Nuestro amor a Ella es verdadero si imitamos sus virtudes.
  3. Llevaremos gran entusiasmo y exactitud a los tiempos fuertes de oración: la oración propiamente dicha de la mañana y de la tarde, la participación del santo Sacrificio Eucarístico, la celebración del Oficio Divino, la visita a Jesús Sacramentado, el rezo del Santo Rosario y la lectura espiritual.

Nuestra Misión de Caridad

Porque tuve hambre, y me disteis de comer;
tuve sed, y me disteis de beber;
era forastero, y me acogisteis.

Mt 25, 35

  1. La misión de caridad que la Iglesia confía a nuestra Congregación es la de salvar al pobre desvalido.
    Ellos, los desvalidos, son nuestros Huéspedes. Nuestro servicio en su favor será siempre desinteresado y gratuito y no aceptamos ninguna retribución por lo que hacemos.
  2. Debemos revestirnos cada día de espíritu de fe y de pureza de intención para descubrir en cada enfermo a Jesús mismo que no dice “Cuanto hicisteis a uno de estos hermanos más pequeños, a mí me lo hicisteis”.
  3. Viviendo plenamente nuestra vocación, tenemos la posibilidad de practicar todas las obras de misericordia, espirituales y corporales, en beneficio de los Desvalidos.
  4. En el ejercicio de nuestro apostolado, queremos dar testimonio de respeto por la vida, de la que Dios es el único dueño; de respeto por la persona humana, aun disminuida, y de la trascendencia de los bienes espirituales y de los valores eternos.
  5. La Santísima Virgen María, presurosa para llevar alivio a otros, olvidándose de sí misma, será nuestro mejor modelo en la abnegación que nos pide el servicio a nuestros hermanos desvalidos.